GOODYEAR, Arizona - Durante el Clásico Mundial de Béisbol, en el cual la República Dominicana se llevó el trofeo de manera invicta, el mundo tuvo la oportunidad de conocer al receptor quisqueyano Carlos Santana.

Santana se reintegró a los entrenamientos de los Indios el jueves, pero ha estado deleitándose en la victoria de su país desde que la selección dominicana venció a Puerto Rico en la final del torneo el jueves en San Francisco. El título significó mucho para Santana y su familia; sus padres estuvieron en las gradas durante casi todos los partidos.

Santana desempeñó un papel clave. El cátcher de 26 años de edad vio acción en los ocho juegos de la selección dominicana. Bateó para .273 con dos cuadrangulares, tres carreras empujadas, cinco carreras anotadas y nueve bases por bola.

Como receptor titular, Santana guió a un cuerpo de lanzadores del cual se destacó Fernando Rodney, quien no cedió carreras como cerrador.

Probablemente fue más acción detrás del plato de la que hubiese visto Santana si hubiera permanecido en los entrenamientos, pero el quisqueyano estuvo dispuesto a asumir la carga.

"Trabajé duro para ello", dijo Santana. "Fue por eso que jugué en la pelota invernal y llegué temprano (a los entrenamientos). Me estaba preparando porque sabía que iba a jugar en todos los compromisos. No quería tomarme días libres. Eso no me gusta. Prefiero seguir jugado. Me fue bien y me gustó. Si me ofrecen la oportunidad otra vez, la vuelvo a aceptar".

Santana, quien bateó para .252 con 18 jonrones, 27 dobles, 72 carreras anotadas, 76 remolcadas y 91 boletos en 143 compromisos por la Tribu en el 2012, considera que haber jugado en el Clásico lo beneficiará durante la temporada de Grandes Ligas.

"Fue de mucho ayuda para mí", dijo Santana. "Compartí con jugadores que tuvieron paciencia con los muchachos jóvenes como yo. Robinson Canó me ayudó muchísimo. Mi manager, Tony Peña, habló mucho conmigo. Fue muy beneficioso y una experiencia muy buena para mi carrera".