Roenis Elías. (AP)

El cubano Roenis Elías tenía un sueño. Y el zurdo de los Marineros no iba a dejar que se le escapara.

Cuatro años después de desertar de Cuba, Elías se ha ganado un puesto en la rotación de Seattle. Como invitado a los Entrenamientos de Primavera, aprovechó las lesiones de Taijuan Walker y Hisashi Iwakuma, quienes se proyectaban como integrantes del grupo de abridores.

"Esta era mi meta", declaró Elías. "Sabía que podía lanzar en las Grandes Ligas".

Pero no fue fácil.

A los 21 años de edad, Elías no se había establecido como lanzador en Cuba, pero no pudo resistir la tentación de poder jugar en la Gran Carpa. En una balsa junto a otra docena de personas -- incluyendo otros cinco peloteros -- Elias desertó de su país, dejando atrás a sus padres, un hermano y dos hermanas.

"No los he visto en cuatro años", dijo el lanzador. "En ocasiones me siento solo y deprimido. Pienso mucho en ellos, pero una vez decidí desertar, no había marcha atrás".

Después de 30 horas en alta mar, consciente de que sería devuelto a Cuba y detenido si era descubierto, Elías y sus acompañantes llegaron a las costas de México.

"Apenas puse un pie en México, mi meta era Grandes Ligas", expresó Elías.

El joven estaba en un nuevo territorio. Tenía nuevas libertades. Pero no había seguridad en su vida. Elías y los otros jugadores esperaron en una habitación de un hotel en Cancún para recibir los documentos necesarios para su entrada a México. Finalmente viajaron a Monterrey, donde continuaron sus esfuerzos por llegar a las Mayores.

"Le agradezco a Dios que conocí a mi esposa y tuvimos a nuestro hijo allá", manifestó Elías acerca de su experiencia en México. "Eso fue lo único bueno que me sucedió cuando estuve allá".

Elías se encontraba en un equipo mexicano de liga menor, pasando por obstáculos para sobrevivir. Para el invierno siguiente, entró a un programa de entrenamientos que lo preparó para una eventual prueba ante escuchas de Grandes Ligas en mayo del 2011. La prueba atrajo a escuchas de una docena de organizaciones de la Gran Carpa, principalmente por la atención que llamaba Leonys Martín, quien al final firmó con los Rangers.

"Entrenábamos cada mañana", recordó Elías. "Trabajábamos fuerte para estar listos para la prueba. Todo dependía eso".

Al escucha de los Marineros, Ted Heid, le gustó lo que vio de Elías. El scout convenció a sus jefes a firmar al zurdo y dos meses después, Elías hizo su debut como profesional en la organización en la Liga de Arizona, nivel de novatos.

Elías tuvo un desempeño aceptable en liga menor, pero nunca fue visto como uno de los principales prospectos de la organización de Seattle. En Doble-A Jackson el año pasado, tuvo foja de 6-11 en 22 aperturas, pero registró 3.18 de efectividad y ponchó a 121 bateadores en 130 entradas.

Pese a no ser visto como un prospecto de mayores proyecciones, Elías fue invitado a los Entrenamientos de Primavera este año y dijo presente enfáticamente. En seis presentaciones (tres como abridor), tuvo marca de 3-0 con promedio de carreras limpias de 2.38.

Elías ha agregado logros a currículum desde que llegó a las Grandes Ligas. En su tercera salida esta semana ante los Rangers, se apuntó su primera victoria al controlar a Texas a solamente una carrera en 6 2/3 episodios, mejorando su efectividad a 2.16.

"La situación no era buena en Cuba", explicó Elías. "Ya había decidido que si llegaba la oportunidad de desertar, lo haría".

Como la mayoría de los desertores cubanos, Elías no ofrece detalles de los sucesos de su deserción. Pero a diferencia de la mayoría de los que desertan con la idea de jugar en la Gran Carpa, Elías no tenía un brillante historial en la Serie Nacional cubana. Fue un relevista en su primer año y luego abridor, con resultados mixtos, en su segunda campaña. Y nunca se pudo exhibir a nivel internacional como miembro de la selección cubana.

Pero Elías nunca se desanimó.

"Tenía fe en Dios y en mí mismo", dijo el serpentinero. "Sabía de lo que era capaz".

Elías buscaba una oportunidad. Por fin la recibió de parte de los Marineros.