Mike Trout. (LM Otero/AP)

El Campamento Trout arranca a finales de esta semana, y con eso me refiero a que los Angelinos se reportarán a los entrenamientos primaverales y comenzarán a buscar respuestas a las dos principales interrogantes que rodean a esta organización, y ambas tienen que ver con un solo jugador, un pelotero único en su clase.

¿Cuentan con el talento suficiente alrededor de Mike Trout?

¿Tienen el dinero suficiente para pagarle a Mike Trout?

Ambas preguntas son complicadas.

Por los últimos dos años, los Angelinos han disfrutado de pagarle un mísero salario base al jugador más completo de todo el béisbol - un pelotero tan versátil y valioso que el presidente Barack Obama invocó su nombre mientras promovía una de sus propuestas de ley recientemente aprobada (y Obama hizo ese discurso en Michigan, territorio del cañonero venezolano Miguel Cabrera).

Y en esos dos mismos años, el talento de Trout ha sido desperdiciado en equipos que, por razones obviamente fuera de su control, pasaron sin pena ni gloria.

En parte debido a los enormes contratos que le otorgaron a jugadores como el dominicano Albert Pujols, Josh Hamilton, Jered Weaver y C.J. Wilson y en parte debido al enorme (y eso es quedarnos un poco bajo) contrato que necesitarán para retener a Trout durante y mas allá de sus años elegibles para el arbitraje salarial, el lema de los Angelinos este invierno fue una Mejoría a un Costo Eficiente.

Personalmente, aplaudo ese esfuerzo.

Los Angelinos canjearon al cañonero Mark Trumbo para satisfacer su necesidad por buen pitcheo, adquiriendo a dos talentosos brazos jóvenes, ambos bajo control contractual, en Tyler Skaggs y Héctor Santiago. También cambiaron a un jardinero atlético y dinámico pero, desafortunadamente, superfluo y propenso a las lesiones en Peter Bourjos para agregarle profundidad al bullpen con el mexicano Fernando Salas y se la jugaron con la adquisición del tercera base y ex héroe de la Serie Mundial David Freese.

En un mercado hambriento de poder, le ofrecieron un contrato de bajo riesgo por un año al veterano Raúl Ibáñez, quien ha demostrado que todavía tiene algo de trueno en ese bate de 41 años. También le apostaron a un contrato de tres años con el relevista Joe Smith y añadieron a otra potencial opción del bullpen con la firma de Brandon Lyon a un contrato de liga menor el lunes. Y para crear una historia cautivadora esta primavera, Anaheim le dio un pacto de liga menor y lleno de incentivos al zurdo veterano Mark Mulder.

¿El costo total garantizado por todos esos peloteros? Un poco más de $20 millones. Y para un equipo de los Angelinos que se dirige hacia a terrenos del impuesto de lujo, este es, por supuesto, un punto pertinente.

Lo que es obvio acerca de los Angelinos es que aun si todos los jugadores antes mencionados dan resultado, es difícil imaginar una temporada exitosa si Pujols y Hamilton no logran recuperar su nivel.

No es una idea descabellada pensar que los Angelinos podrían estar entre los primeros cinco equipos a la ofensiva este año, si sus piezas juegan a su máximo potencial. Tampoco es ingenuo esperar una mejoría de los últimos tres lugares en la rotación, los cuales se combinaron para una marca de 30-42 y efectividad de 4.90 en 2013.

Pero nada de lo antes mencionado nos lleva a la pregunta del millón, el misterio contractual más cautivante del béisbol ahora mismo.

Los Angelinos perdieron la oportunidad de extenderle a Trout con un trato similar al que recibió Evan Longoria antes de que el toletero se destapara, frustraron tanto a su agente como al propio jardinero con un salario mínimo de risa la campaña pasada y ahora, inmediatamente después de otra estelar temporada y a sólo un año de ser elegible para el arbitraje salarial, pueden ya sea apostar en grande o dejar que los años de arbitraje de Trout tomen su natural, y potencialmente problemático, camino.

El tema acerca del valor real de Trout es uno que se esparcirá y prevalecerá durante los entrenamientos primaverales. Los Angelinos no tienen incentivo para firmarlo antes del Día Inaugural, porque no desearían que su elevado salario los haga pagar impuesto de lujo en el 2014, pero sí les permite preparar el terreno durante la primavera en caso de tener la intención de otorgarle un contrato justo.

Pero, ¿cuál es el verdadero valor de Trout? Los directivos darán cualquier tipo de cifra (¿$200 millones? ¿$300 millones? ¿$400 millones?), cada una mas excéntrica que la anterior.

El problema es que no existe un precedente para un jugador como Trout en la era de la agencia libre. El muchacho ha jugado apenas 336 juegos de por vida en Grandes Ligas, y ya se ha embasado 602 veces. De locura. En las últimas dos campañas, ha anotado más carreras (238), registrado la sexta mejor cifra de extrabases (140) y estafado la segunda mayor cantidad de bases (82) en todo el béisbol.

Y su promedio WAR de 20.4 en sus últimas dos temporadas, si a usted le gustan ese tipo de estadísticas modernas, es el mejor de todo el béisbol, y nadie ni siquiera se le acerca. FanGraphs.com tiene a Andrew McCutchen en segundo lugar, con 15.0.

Al tratar de calcular el valor de una posible extensión de contrato para Trout, tomamos como referencia las dos extensiones más lucrativas en la historia a jugadores a quienes les faltaba por lo menos tres años para convertirse en agentes libres como lo fueron Pujols (siete años y $100 millones) y Buster Posey (ocho años y $159 millones). Para Trout, el salario promedio anual del receptor de los Gigantes de San Francisco de $19.9 millones es probablemente un buen punto de partida.

Trout podría decidir entre aceptar una potencial extensión o dejar que el 2014 se desarrolle como una temporada normal, a sabiendas de que otro sensacional año probablemente lo convertirá en el pelotero más caro en la historia del proceso de arbitraje salarial.

La cosa se pondrá buena durante el Campamento Trout.