José Iglesias

TAMPA, Florida -- El torpedero de los Medias Rojas, José Iglesias, se encontraba en su hogar cuando se enteró que el equipo había firmado a Stephen Drew para jugar la posición que el cubano esperaba que fuera suya.

"No fueron buenas noticias", reconoció el cubano. "Pero lo tomo como un reto. Me preparé de la mejor manera posible para ayudar a este equipo a ganar. Creo que valdrá la pena".

¿No es curioso como son las cosas? Hace dos semanas, el campocorto parecía estar de regreso en ligas menores. Estaba debajo de Drew en el roster y con el destacado prospecto Xander Bogaerts detrás.

En el plato, Iglesias parecía no tener respuestas durante una breve prueba al final de la temporada pasada. No se fijen que solamente tiene 23 años de edad y que esta es apenas su cuarta campaña como pelotero profesional. Tampoco se fijen que fue titular en sólo 24 encuentros de Grandes Ligas luego de ascender rápidamente en liga menor.

El oriundo de La Habana, Cuba, dejó en claro que no le preocupa lo que los demás digan. Durante el invierno se preparó para jugar y dejar que otros se enfocaran en dónde se encontraba en la organización.

"No traté de demostrarle nada a nadie", expresó Iglesias. "Como dije, solamente quiero ser un mejor jugador, quiero mejorar cada día. Eso es lo único que puedo hacer".

Iglesias habrá contado con la suerte que cada joven debe tener. La conmoción cerebral de Drew lo ha acercado de nuevo al gran escenario. Es probable que sea el torpedero titular para el Día Inaugural, y si aprovecha la oportunidad, podría agradecerle a mucha gente.

El joven infielder tuvo pláticas sinceras con coaches de los Medias Rojas a finales del año pasado sobre su actitud y sobre su mentalidad sin importar las circunstancias.

Subió 10 libras durante una temporada muerta que incluyó un viaje a Arizona para entrenar con el intermedista de los Medias Rojas, Dustin Pedroia, quien piensa que Iglesias tiene la oportunidad de ser un campocorto de élite.

Por el momento, Iglesias, quien se encuentra entre los mejores seis prospectos en la lista de MLB.com, es una obra en progreso. Con el guante es un jugador de impacto. Aquel aspecto de su juego nunca ha sido puesto en duda.

"Confiamos en que su defensa es de nivel de Grandes Ligas", señaló el dirigente de Boston, John Farrell. "Tiene buenas manos. Tiene un gran alcance".

El problema es la ofensiva. Bateó .118 en 68 turnos la campaña pasada y le iba tan mal que el ex manager del equipo, Bobby Valentine, lo sacó en medio de un turno al bate en septiembre. Si su confianza puede sobrevivir esa clase de bofetada, posiblemente tiene una dureza mental que no todo el mundo puede ver.

De hecho, ya ha pasado por bastante. Desertó de Cuba a los Estados Unidos a los 18 años de edad y no había visto a su madres desde su reunión en México el invierno pasado.

Ha cambiado completamente su mentalidad ofensiva esta primavera, y aunque tiene un promedio de .217, Farrell indicó que ha tomado pasos por el camino correcto.

"Ha tenido confianza desde que comenzaron los juegos de pretemporada", precisó Farrell. "Creo que ha comenzado a descifrar algunas cosas y eso es lo mejor para él. Aparte de la clase de swing que debe tomar, la agresividad. El hecho de que su cuadre es más derecho le ha permitido ver la pelota un poco más listo, y eso ha resultado en un contacto fuerte con consistencia".

Si los Medias Rojas cuentan con suficiente ofensiva en otras áreas, es posible que decidan incluir a un torpedero que pueda salvar carreras aunque no ofrezca mucho con el bate. Sin embargo, cabe lo posibilidad de que no puedan ir lejos con un promedio de .118 sin importar la clase de guante que tenga.

Pero Pedroia y otros recalcan lo mucho que Iglesias ha avanzado en tan corto tiempo. Los Medias Rojas lo ascendieron a Doble-A en su primera temporada como profesional y lo subieron a la Gran Carpa un año después.

Ahora parecía que esta temporada estaba en camino a las Ligas Menores para pulir su juego, hasta que la lesión de Drew abrió una puerta.

"Me siento bastante bien", declaró Iglesias. "Trato de mantenerme optimista y continuar con mi plan. Incluso si no tienes un buen partido, debes seguir con tu objetivo. Cuando das el 100% todos los días, te sientes satisfecho".