EL MAMÓN, República Dominicana - Rodeado por algunos de los mejores jugadores del país, el prospecto de los Medias Rojas de Boston, Emilio Valera, aún parece el más dichoso de los locales.

Con su casa a sólo 20 minutos de la academia de los Medias Rojas, que tiene sus instalaciones a las afueras de Santo Domingo, Valera se puede gozar de varios lujos que la mayoría de sus compañeros en la academia no tienen acceso. El puede regresar a casa y visitar a su familia y recibir el apoyo moral cuando quiera.

Pero para muchos en la academia que no viven a unas millas del complejo, lo que hace que el la academia y sus integrantes sean como su casa y su familia. El patriarca de la familia es el director de la academia.

"Cuando eres un director, tú y el muchacho están verdaderamente conectado," comentó Jesús Alou, ex jugador de Grandes Ligas y director de la Academia de los Medias Rojas. "Eres más que un entrenador porque es la figura paternal, el hermano mayor, el tío y el asesor. Los muchachos necesitan a alguien en que confiar y alguien que los ayude."

"Existe mucha inseguridad en el béisbol," continúo. "Hasta unos años después de llegar a la academia y firmar, el muchacho no sabe cual será su futuro. Está preocupado. Hay mucha presión y por eso tratamos de ayudar."

Hay un total de 1,600 prospectos en las 28 academias de las Grandes Ligas en la República Dominicana. Sólo los Devil Rays y los Cerveceros de Milwaukee no tienen academias en el país. Los Devil Rays comparten una academia con los Dodgers.

El papel de la academia es de producir jugadores de Grandes Ligas. El papel del director es supervisorlo todo. Todo.

"Los directores son las personas que saben más que nadie y los que saben exactamente de donde vienen estos jugadores," enfatizó Ronaldo Peralta, director de la oficina de Major League Baseball Internacional en la República Dominicana. "Hacen mucho más que sólo béisbol. He visto a directores enseñarles a los muchachos cómo sentarse en una mesa, como escribir una carta, como usar una computadora. Hacen mucho más que ser un simple instructor. Si entras en la oficina de uno de los directores seguramente verás a un jugador hablando de lo que está sucediendo en su vida."

Parte de lo que sucede con muchos de estos jugadores es como asimilar el dinero que ha llegado tras firmar con un equipo de Grandes Ligas. Los bonos por firmar pueden ser de $30,000 hasta más de un millón. El bono se suele usar para resolver problemas financieros para la familia, pero a veces el dinero puede crear nuevo conflictos.

"Muchas veces estos muchachos vienen de pueblos muy pobres y una vez que firman su familia creen que él será la salvación para toda la comunidad," explicó Eleodoro Arias, director de la academia de los Dodgers. "Ahora el muchacho tiene que pensar cómo es que va a resolver todos los problemas de su familia, y no sólo su familia cercana, sino la familia entera. Primeros lejanos salen de todos los rincones porque ellos piensan que este muchacho nos va a ser la vida más fácil para todos. Es mucha presión para un joven."

Las relaciones con nuevos amigos y novias - pasadas, presentes, y futuras - son temas que se suelen tocar entre el director y el jugador, entre otras cosas. Los prospectos hablan de las preocupaciones que sienten cuando un familiar quiere dinero para abrir un negocio o cuando un familiar necesita ayuda médica. A veces la relación entre los padres del jugador puede deteriorarse debido a la distancia.

"¿Tú sabes cómo un padre siempre te está dando consejos? Pues así es con nosotros," dijo Varela refiriéndose a Alou. "Nos presta mucha atención y se preocupa por nosotros."

Los directores dicen que los consejos de personas fuera de la academia son es común, al igual que la presión de comprar cenas y las cervezas cuando sale con sus amigos. Y al sumarse a la presión de lo que sucede fuera de la academia, también se tiene que vivir con la presión constante de la competencia con los compañeros. De 100 jugadores en las academias, sólo cinco llegan a jugar en las Grandes Ligas.

El país está lleno de ex jugadores de las academias que dejaron las presiones fuera del campo afectar sus posibilidades de llegar a las Grandes Ligas.

"Para un joven inmaduro, no puede asimilar todo lo que está sucediendo y eso le afecta cómo juega dentro del campo," declaró Arias. "Como director, tienes una buena relación con los jóvenes entonces sabes lo que está sucediendo y como ayudarlos. Algunos no hablan y se hace difícil ayudarlos, pero algunas parecen que están bien, pero por dentro están mal. Tienes que encontrar a esos muchachos y tratar de resolver los problemas."

"Lo único que puedes hacer es darles amor y atención para ayudarles a desarrollarse," afirmó Eddy Toledo, director de la academia de Tampa Bay. "Queremos que se sientan bien en todos los sentidos de la palabra - como hombre y profesional. Ese es nuestro trabajo."


Ese trabajo no es siempre fácil, especialmente cuando el jugador vive a sólo minutos de las distracciones de su barrio. A veces las comodidades de casa pueden perjudicar al jugador.

Ese no es el caso de Varela. "Yo podía haber sido uno de esos muchachos que viven a cuatro horas de casa y necesitan todo el día para llegar a casa," explicó. "Pero no lo soy, estoy aquí cerca entonces ese no es un problema." Y si las cosas cambian, allí estará Alou para ayudar.